Es una pena... hace unos días, hablando con un compañero, volví a sentir aquella sensación de vacío que hacia tiempo no sentía. Discutía ( yo no quería discutir, por eso no digo "discutíamos") que un contrario al que le había ganado un pleito, debía de pagarle unas costas procesales. Yo le dije " pero también le pedirás lo que le debe a tu cliente ¿no?" y me contesto ni corto ni perezoso " mis costas van antes que mi cliente..." ante eso decidí dejar a un lado la conversación. Además amenazaba a la otra parte con una serie de artimañas tipo " tu sabrás lo que haces" " así no van a ir bien las cosas" " voy a interponer este tipo de demanda......" NO NO Y NO. Hay que tener estilo hasta para ejecutar sentencias. Creemos que todo vale por conseguir lo que nos conceden en sede judicial, no obstante también hay que saber que lo que dicta la justicia en muchas ocasiones por desgracia, no es justo.
Dije antes que volvía a sentir una sensación de vacío porque en una ocasión,( esto que os cuento lo sufrí en mis carnes), un compañero ( por decir algo) llegó a insultar a mi inteligencia, amenazándome con instar una sería de acciones judiciales ( que no vienen al caso) que eran totalmente peregrinas......lo que se llama un "asusta viejas" y pensé " ¿a esto hemos llegado los abogados?" y me negué a pensar que yo también fuera así, no todos somos como ese tipo de abogados del "todo vale".
Por ello transcribo lo que Eduardo J. Couture nos dejó escrito en su punto quinto del decálogo del buen abogado:
V. Sé leal.
Leal con tu cliente al que no puedes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando el sea desleal contigo. Leal para con el Juez que ignora los hechos, y debe confiar en lo que tu le dices y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.
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