Es muy común, por no decir que habitual, que en la práctica el inicio de las vistas de los juicios o de las audiencias previas nunca comiencen a la hora estipulada. Muchas veces se compara el retraso en la llegada del magistrado a la sala, con el retraso obligado de una novia a su boda. Me he encontrado un caso real muy gracioso que os trascribo y que según cuentan es real:
El retraso de los juicios ha provocado que en varias ocasiones los juicios hayan terminado a unas horas intempestivas. Una de estas veces el juicio se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Según cuentan algunos testigos, había pasado ya la medianoche -por lo que ya era el día siguiente al que había sido fijado el juicio- y la juez seguía celebrando la vista oral.
Al término de la misma, uno de los abogados intervinientes en el pleito no pudo más que expresarle su incomodidad por la hora de finalización de la vista. "Señoría, es que mi mujer no se va a creer que he estado en juicio hasta esta hora", comentó el letrado a la juez.Como el abogado seguía dándole vueltas al cúmulo de explicaciones que, presuntamente, iba a tener que dar a su compañera sentimental, no se le ocurrió otra cosa que pedirle a la juez un "justificante" de su asistencia al juicio y de la hora a la que había finalizado el mismo.La juez, ni corta ni perezosa, no lo dudó ni un momento y emitió el certificado a petición del letrado. Quienes pudieron echar un vistazo al singular documento señalan que el mismo iba encabezado con el número de juzgado y el nombre de la juez, y que daba fe de la presencia del letrado a la hora comentada en los juzgados para la celebración de una vista oral en la sede judicial del edificio Noga.
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